Radiantes, contagiosas, irradicables y bellas sonrisas. De esas tímidas que se dejan caer sin que uno se dé cuenta.
Frágiles como una pompa de jabón escapan sin dueño y recorren la distancia que sea, con o sin destino. Son sonrisas por el futuro o el pasado, o ambos. Sonrisas porque podemos sonreir y sobre todo porque queremos seguir haciéndolo.
¿Y qué si son cosas de niños? Bienvenidos al País de Nunca Jamás.
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