Personalmente, crecí alimentando un pensamiento que me invita permanentemente a arreglar cosas que no están rotas. A raspar la fachada de todo y mirar con curiosidad lo que esconde. A perderme, a encontrarme y a desechar lo tradicionalmente válido buscando soluciones más exóticas. No sé si mejores o peores, pero definitivamente distintas. Así pues, soy incapaz de seguir los consejos que solían darme en la escuela. Necesito un camino que recorrer más que una meta a la que llegar.
Pido peras al olmo, y cuando no me las da se las cuelgo de las ramas y vuelvo a pedirselas. Si la vida me da limones cuando lo que quiero son naranjas, amablemente se las devuelvo para que arregle su equívoco. Porque he decidido no conformarme y reducir mis necesidades
Porque quiero y porque puedo. Porque creo que es lo mejor.
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