No giran las agujas.
Cada segundo se encadena al anterior y se separa del siguiente. La realidad se rasga como el papel y el mundo simplemente colapsa, congelado en la inmensidad de un punto en el tiempo.
Los instantes hacen cola. Son impacientes y finalmente se hacen hueco y restauran mundo y realidad. No son los mismos, pero no importa porque colapsarán de nuevo. Un vez, y otra vez... hasta que olvides que tiempo, espacio o realidad existen realmente.

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